San Cipriano bendito,
sabio protector y guardián espiritual,
tú que conoces lo visible y lo invisible,
te invoco con humildad y respeto.
Pon tu mirada sobre mí
y revela toda intención oculta,
toda envidia silenciosa,
todo enemigo disfrazado de amistad
y toda lengua que habla en mi contra en secreto.
San Cipriano,
aleja de mi camino a quien me desea mal,
aparta de mi vida a quien conspira,
confunde a quien planea daño
y rompe toda intriga, traición o mala energía
que se levante contra mí.
Cierra sus caminos hacia mí,
sella mi nombre, mi hogar y mi destino,
que ninguna palabra negativa me alcance
y que ningún pensamiento oscuro me toque.
Rodéame con tu protección poderosa,
que tu luz sea mi escudo
y tu fuerza mi defensa.
Que yo camine segura, firme y protegida,
con paz en el corazón y claridad en el alma.
San Cipriano bendito,
haz justicia divina,
no permitas que el mal prospere
ni que la envidia tenga poder sobre mí.
Amén.


